Seguridad duradera: elegir hoy la tecnología de fabricación dental adecuada para el mañana

Muchas clínicas dentales y laboratorios que afrontan nuevas inversiones se plantean una cuestión decisiva: ¿apostar por la tecnología sustractiva de fresado o por la impresión 3D aditiva? Ambas opciones permiten flujos de trabajo digitales y eficientes, aunque presentan fortalezas y ámbitos de aplicación distintos.

Las impresoras 3D destacan cuando se trata de fabricar rápidamente grandes cantidades de modelos, férulas o restauraciones provisionales. Sin embargo, para restauraciones destinadas a un uso permanente, lo que realmente importa es la precisión, la durabilidad y la biocompatibilidad. En estos aspectos, la tecnología de fresado sigue superando ampliamente a la impresión 3D. Por ello, antes de invertir, conviene valorar qué peso tienen las restauraciones temporales y las definitivas en cada laboratorio o consulta.

La tecnología de fresado, avalada por estudios a largo plazo
Las cerámicas dentales fresadas – como la cerámica vítrea y el óxido de circonio – cuentan con décadas de evidencia clínica y numerosos estudios¹ que documentan tasas de supervivencia superiores al 90 % tras diez años. Los materiales impresos en 3D, en cambio, son relativamente nuevos y carecen en gran medida de datos de larga duración. Optar por cerámica fresada significa elegir no solo la tecnología más avanzada, sino también una opción terapéutica con seguridad demostrada.

Fortalezas que no se ven, pero marcan la diferencia
La resistencia a la flexión determina en gran medida la vida útil de una restauración. Mientras que las resinas híbridas impresas en 3D suelen situarse entre 80 y 150 MPa, las cerámicas vítreas de disilicato de litio fresadas alcanzan alrededor de 500 MPa, y el óxido de circonio llega hasta 1.200 MPa. Una corona fresada no solo ofrece una estética excelente, sino también reservas mecánicas que soportan sin problemas las cargas diarias.

Biocompatibilidad: la confianza empieza con el material
Para los pacientes, la compatibilidad biológica es fundamental, y empieza mucho antes de la colocación intraoral. Las resinas de impresión 3D contienen monómeros reactivos y requieren un poscurado preciso, ya que un curado insuficiente puede resultar perjudicial para la salud. Por su parte, las piezas en bruto cerámicas y metálicas para fresado son prácticamente inertes desde el punto de vista químico y aportan seguridad basada en una amplia experiencia clínica.

Fresado para restauraciones de alta calidad, impresión 3D como complemento valioso
Las restauraciones cerámicas ofrecen una biocompatibilidad elevada, una calidad superficial excepcional y una estética natural – propiedades que la impresión 3D aún no puede igualar. «Consideramos que, para las restauraciones definitivas, la tecnología de fresado sigue siendo sin duda la primera elección», afirma Tim Zinser, Product Manager Dental en vhf camfacture AG. «Basándonos en décadas de experiencia, seguimos perfeccionando nuestra tecnología de fresado para que nuestros usuarios puedan confiar siempre en la máxima precisión y fiabilidad. La impresión 3D, como herramienta flexible para modelos, férulas y provisionales, complementa de forma inteligente la odontología digital». Quien combine ambas tecnologías de manera adecuada sienta hoy las bases para conceptos de tratamiento sostenibles y preparados para el futuro.

Más información: Fresado e impresión 3D en la técnica dental

¹ Ejemplo: Informe científico de IPS e.max: eficacia clínica
https://www.zm-online.de/markt/marktanzeigen/detail/scientific-report-zu-ips-emax